
A veces camino por una calle oscura,
sé que no tiene final y estoy resignado.
No puedo aguantar, el silencio tortura,
pero el dolor es mi único fiel aliado.
Tras esa rajada y podrida cascara dura,
tras esos ojos que solo estan tatuados,
el miedo en el hueco con fondo retumba,
amarrando el último aliento atrapado.
Porque habré fabricado mi propia tumba,
no estoy muerto y debería estarlo.
Un pequeño pozo que en la penumbra agarra mi cuerpo y se desiste a dejarlo,
ansioso por una luz que a penas alumbra.
Lloro por todas las cosas que he olvidado, pues quizas se desprenda de mi inútil locura,
y con aguardada agonía sere enterrado.
Por favor, no mandes mis recuerdos al pasado,
no me destruyas cuando me obligaste a quererte!
quizas de manera rancia me hayas cristalizado y tus lágrimas punzantes sean frías pero existentes...

No hay comentarios:
Publicar un comentario